Este espacio quiere ofrecer la sencillez de la filosofía del naturismo, facilitando un camino hacia la recuperación de la salud y el cuidado físico, mental y vibracional del ser humano.
domingo, 19 de julio de 2015
La edad prestada y el desgobierno del cuerpo
(Quiero dar las gracias a Andrés Manuel Lambert, me deja prestada esta foto y como siempre, sabe tocar lo que mi cuerpo dice, mi admiración por su arte y por su calidad humana)
La edad temporal, la que nos incluye en un pretendido fichero deseoso de controlar nuestro pasar por la sociedad, algo que nos presta el sistema y a veces volcamos en ella demasiadas bases personales.
Yo, quiero quedarme con aquella edad que no es prestada, la del alma, ello puede hacerme más anciana que algunas personas que ya vivieron más años temporales que yo. O según lo experimentado me puede hacer sabia como un niño.
Existen unas pautas para ello, para inmiscuirse en el proceso atemporal de las experiencias vividas, voy a tratarlo desde lo personal, para no divagar en teorías que todos tenemos a mano.
En mi caso me regalo el momento de desvestirme de aquellos años que sumaron velas cada mes de noviembre. Me quedo sin la ropa que el tiempo trata de arrugar y de envejecer. Para ello necesito que mi piel respire libremente y me cuente cómo pasa el tiempo a través de ella. En ese proceso, donde mi cuerpo se convierte en un lugar abierto al mundo y cerrado a todos los sistemas humanos, mi mente pasa a un lugar meramente observador, un catalizador de todos los procesos, a mi mente se le tiene prohibido formar parte de la magia que ocurre en mi cuerpo, cuando beso, cuando lloro, cuando habito en la piel de la persona que amo, cuando degusto una copa de buen vino, cuando encuentro en mi camino lugares que entrañan otras vidas pasadas, cuanto río, cuando me enamoro. Cuando ocurre todo desde mi piel, el tiempo se rinde ante los momentos, la dimensión espacio tiempo es tan irreal que entonces ahí en ese momento, me permito cumplir unos años que carecen de velas y de mi propio aliento por apagarlas.
También como en todo, está la sombra que a veces nos cuesta asumir, esos años sucedidos fuera de los formatos sociales, también esconden el mayor depredador del tiempo, el respeto, si la piel dice no y el entorno dice sí, el cuerpo provoca la mayor de las barbaries, destruye como la peor de las tormentas todo el entorno, si la piel dice no, es no y sí dice sí es sí, quiera o no el resto del mundo. El universo tiene un curioso formato de respeto, al que no atendemos y por ello sufrimos en ocasiones, demasiado, el desgobierno corporal es algo que el ser humano no debe permitirse.
Desde aquí invito a sumar años, mirando una puesta de sol, besando unos besos por primera y vez y última, admirando un maravilloso cuadro y perdiéndose en los matices de colores, leyendo una historia de amor. Sintiendo que esa persona puede ser una brújula de paz o una perdición de todos los mundos sintéticos. Sumando pieles y no espacios. respirando en otra boca y no haciendo dibujos de humo en el aire. Tocando otra piel que nos haga gigantes y destruyendo los momentos que nos somete. Si el cuerpo dice sí, es sí.
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