lunes, 11 de mayo de 2015

APRENDER A VERNOS LA SOMBRA





Cuando deseamos calificarnos solemos hacerlo con las mejores virtudes que tenemos y los más leves defectos. Nuestra vanidad no nos permite ver fácilmente nuestro verdadero yo. Cargados de egos e inseguridades hace que realmente no seamos capaces de ver nuestra verdadera sombra, aquella que representa nuestros miedos, nuestros lastres, nuestros fantasmas infundados en algunos momentos de nuestras vidas, bien por otros individuos o por nosotros mismos.

Podríamos decir que al no ser capaz de ver esa sombra que esconde lo que no deseamos ser o dar a conocer, esa sombra representaría nuestra negatividad, aquella otra manera o polaridad que nos lleva a perder el equilibrio de nuestras vidas, primero en nuestras emociones para terminar en la enfermedad corporal.

La Ley de Resonancia, dice que todo el universo se comunica entre sí por medio de vibraciones (Schicksal als Chance), por lo que también relaciona nuestro mundo interior con el exterior, es decir aquello con lo que decidimos ser y manifestar con todo lo que vibra en nuestro interior. Podríamos deducir un microcosmos en macrocosmos y viceversa. En el hombre, nuestro microcosmos (nuestra sombra), se relaciona con nuestro macrocosmos (lo que decidimos ser o mostrar) y por tanto el hombre es un microcosmos en el macrocosmos del universo. Por consiguiente todo está relacionado. Somos un universo dentro de otro universo

Los niños a menudo reniegan de los defectos de los padres pero cuando son mayores suelen repetir los mismo patrones, no es más que, los niños nacen sin agregados psicológicos y durante la infancia van adquiriendo esas vibraciones que a ellos les influye de manera especial, por ello es tan importante hacer un trabajo personal muy esmerado para educar al niño sin vibraciones negativas que puedan afectarle en su desarrollo.

Por tanto a los seres humanos nos urge aprender a vernos la sombra, la negatividad, la polaridad negativa, que nos lleva a debilitar, sobrecargar, bloquear nuestro cuerpo vibracional y nos llevará a enfermar nuestro cuerpo físico dando lugar a las enfermedades con sus síntomas. Cito unos ejemplos, sé que tengo que dejar de fumar, pero no quiero ver la fotografía de un cáncer de pulmón, o sé que debo perder peso pero no quiero ver aquellas patologías que pueden llevarme a la muerte. Aquellos miedos o fobias que forman parte de esa sombra que no deseamos ver.

Cuando aparece el síntoma, no es más que un indicador de lo que le "falta" al paciente, en sí es parte de ese principio de resonancia en el cuerpo. El odio que nos lleva a sufrir una depresión o de ansiedad, a comer lo que no debemos o a fumar o consumir sustancias, que nos llena el organismo de toxicidades y enferman los órganos y las células y pudiendo llevarnos a una muerte dolorosa, éste sería un ejemplo de proceso emocional donde la vibración trasciende al cuerpo.

Por ello desde pequeños es tan importante asumir que la sinceridad con uno mismo es nuestro mejor aliado y nuestra mejor medicina. El único modo de trabajar esa sinceridad con uno mismo es la meditación, aprender a ver la polaridad negativa que nos lleva a enfermar y transmutarla por las positivas buscando la unidad del equilibro. Lo ideal sería meditar cada día y repasar como una película nuestras últimas 24 horas, pararnos a ver los defectos que ocultamos y los que afloran con facilidad arrastrándonos a estados de ánimos que no deseamos. 
De técnicas de meditación sanadoras, hablaremos en otro post.


No olviden por tanto que nuestra sombra, aquello que escondemos también forma parte de nosotros y merece ser contemplado con amor para poderlo sanar.








miércoles, 6 de mayo de 2015

Filosofía del Naturismo




Considero que no puedo comenzar este blog relacionado con la Naturopatía sin antes hacer una breve exposición de la filosofía que mueve a la Medicina Natural. Una filosofía que nos vino expuesta por el "El Gran Maestro Hipócrates" y sentando la base de "que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento".

Más adelante daré a conocer algunas de las brillantes exposiciones que Hipócrates nos dejó para su uso en el tratamiento de patologías. En esta entrada deseo que al lector le quede muy claro esta filosofía, herramienta primera para todos los que nos dedicamos a las terapias alternativas y procuramos cuidar la salud de los pacientes desde un punto de vista, cuerpo, mente y energía.

En la Filosofía del Naturismo, el ser humano busca la armonía de todas sus parcelas, cuerpo, mente y energía. Por lo tanto la enfermedad es una ausencia de armonía. Y es en ese instante donde la Medicina Natural actúa.

La medicina más eficaz, es nuestra voluntad para cambiar aquellos hábitos que nos lleva a enfermar, un modo de alimentación, una manera de pensar y actuar y en el peor de los casos romper con hábitos corporales y mentales que sabemos en nuestro subconsciente que nos gobierna la vida de manera negativa. Romper esos hábitos nos llevará a estados nuevos de ansiedad porque el ser humano es un individuo de hábitos y abandonar las posturas afincadas no es fácil, diríamos que tendríamos un "síndrome de abstinencia".

Por otro lado la expresión física de nuestra consciencia reside en el cerebro, y éste, tiene la llave para enfermarnos. Por lo tanto nuestra conciencia podría ser nuestro médico más supremo si nos lo propusiéramos. 

En este espacio, el ser humano como microcosmos, será analizado e iremos descubriendo el camino hacia la armonía.

martes, 5 de mayo de 2015

¿Es ahí el primer dato de la verdadera eficacia de la medicinta naturista? Hernán Cortés es curado por médicos indígenas tras la Batalla de Otumba (7 de Julio de 1520)



Hernán Cortés es curado por médicos indígenas tras la Batalla de Otumba (7 de Julio de 1520), tras experimentar su eficacia, relató a Carlos V este hecho de la siguiente manera:

“En esta provincia de Tlaxcaltecal estuvo 20 días curándome de heridas que traía, porque en el camino y mala cura se me habían empeorado mucho en especial las de la cabeza, haciendo curar así mismo a los de mi compañía que estaban heridos. Algunos murieron otros quedaron mancos y cojos y yo mismo quedé manco de dos dedos de la mano izquierda y aunque ni yo estaba muy sano y los de mi compañía todavía bien flacos salí para Tepeaca”.
Posteriormente ...
Terminada la conquista y habiendo experimentado Cortés la eficiencia de los médicos que lo curaron, solicitará a Carlos V que le “enviaran prelados, sacerdotes, labradores y que no se permitiese pasar allá letrados, médicos ni tornadizos”.

Algunos dicen que quiso cambiar todo de la cultura indígena menos la medicina y no sabía que esa medicina es parte de la filosofía de esa cultura...