domingo, 6 de septiembre de 2015

Corazón e intestino delgado. Supervisión y catalización.




Igual que con el hígado no deseo hacer un denso artículo con términos médicos, pero sí una información cercana a su mecanismo de funcionamiento y sus posibles irregularidades para así, poder detectar qué alertas emiten estos órganos tan vitales,  antes de caer enfermos de un modo irrecuperable en algunas ocasiones. El objetivo por tanto de mis publicaciones no es más que la de una medicina natural preventiva.

El corazón es nuestro gran supervisor, controla todos los sectores orgánicos, irriga y nutre a través del sistema circulatorio, formado por el sistema cardiovascular ( corazón, vasos sanguíneos y sangre); sistema linfático (vasos linfáticos, ganglios, órganos linfáticos, médula, tejidos linfáticos, linfa). Intervienen por tanto en el movimiento de líquidos de todo el cuerpo, llegando a todos y cada uno de los "rincones" más minúsculos de nuestro organismo, nutriendo, oxigenando y drenando sustancias de deshechos además de agentes patógenos, ayudando así a los reguladores de sistemas hormonales y otras transformaciones que se dan en nuestro organismo. Sin duda alguna un proceso para tener en cuenta y cuidar de manera especial.

Por otro lado el intestino delgado, tiene como función absorber los nutrientes necesarios para el cuerpo humano, cuanto mayor superficie tenga destinada a esta función mejor se llevará a cabo la absorción. Su relación con el meridiano de corazón es porque el sistema sanguíneo y el linfático están en contacto directo con el intestino, por lo tanto a mayor superficie de absorción mayor facilidad para ambos sistemas a realizar su objetivo, completando por tanto con uno de los 5 movimientos de la Medicina China.

Si bien como en cualquier órgano vital y vísceral, son estructuras con una gran capacidad de reparación dotados de un sistema ejemplar para protegerse, en ese sistema podemos incluir también las alertas que nos presentan en la evolución hacia la enfermedad. 

Causas externas que pueden afectar al corazón y los sistemas anexos a él y por consiguiente al intestino delgado; una alimentación incorrecta especialmente toda aquella que sature a nuestro HIGADO, ausencia de fibra, deficiencia en vitamina A, B, C, E, omega 3, ausencia de minerales como potasio, calcio, cromo, selenio y magnesio. Una vida sedentaria, exceso de calor (incluido los baños o duchas con temperaturas altas), mala higiene corporal. 

Los indicadores físicos que nos pueden avisar de desequilibrios en este meridiano lo vamos a controlar en la lengua, órgano más relacionado con nuestro corazón, así cualquier anomalía en dicho órgano nos está enviando las señales suficientes para que cuidemos de nuestro corazón e intestino. También y son más evidentes, problemas cardíacos, arteriales, febriles. Para el intestino delgado, todos aquellos problemas de tránsito intestinal, dolores e inflamación en cara y cuello, tortícolis, dolores de hombro y brazo, faringitis, orzuelos, obstrucción nasal. Podemos observar también que en alimentos ácidos o bien nuestro organismo no los tolera o sencillamente nos produce rechazo. 
En cuanto a los indicadores psíquicos o emocionales nuestro corazón e intestino, en condiciones normales de buena salud, nos indica seres alegres, dan y reciben amor, ríen, disfrutan, experimentan. Por lo tanto aquellas personas tristes, con sentimientos de odio o rencor, impulsivos, 
angustiosos, estresados; son sin duda alertas de que algo no va bien. 


Por ello desde el principio de este espacio para la Naturopatía, la alimentación es nuestra mejor medicina y una vez más animo a experimentarla en nuestro salud como el mejor aliado para una evolución sana de nuestro cuerpo y nuestra mente.

Animo así a que cuidemos de nuestro corazón, con una buena alimentación y amándolo como se merece.


http://www.botanical-online.com/medicinalsataquecardiacoalimentacion.htm